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Carol Hullin: La razón de mi activismo

“Hay que impulsar una transformación digital, social y económica que invierta en nuevos talentos”

Referente mundial en inteligencia artificial, su vida es un ejemplo de resiliencia y tenacidad. Hace dos años, fundó el Centro de Innovación Digital Latinoamericano, desde donde trabaja en múltiples iniciativas que buscan avanzar en la alfabetización digital y el uso de la tecnología para mejorar el acceso a los servicios.

Cada vez que Carol Hullin aparece en televisión, el rating se dispara y las redes estallan. La potencia de su historia y mensaje son un verdadero imán. Doctora en Informática en Salud, con un posdoctorado en Inteligencia Artificial, fue consultora del Banco Mundial, luego de que las autoridades de salud de Australia destacaran su labor a cargo del primer centro de informática clínica. “Hay que impulsar una transformación digital, social y económica que invierta en nuevos talentos”, sostiene, con una mezcla de vehemencia y ternura.

Nació en 1970 y sus primeros años los vivió en un campamento en La Legua. Estudió en once colegios y en la Prueba de Aptitud Académica apenas superó los 380 puntos. Pasó hambre, vendió dulces en las micros y fue víctima de la delincuencia; pero, ni en los peores momentos perdió la certeza de que los estudios se convertirían en su pasaporte para conocer el mundo.

Pese a las carencias económicas, afirma que su fuente de inspiración fue la familia. “Amo mi historia y agradezco donde nací. Es algo que me llena de orgullo, los temas de violencia, drogas, alcohol y desesperanza fueron un tremendo incentivo para salir adelante. Nadie quiere ser pobre, agresivo o ignorante. La gente tiene sueños, por eso siempre digo que admiro profundamente a mis familiares. Nunca hay que olvidar que para salir de la pobreza, lo primero es tener educación y salud”, reflexiona, con una sonrisa.

Fiel exponente del pensamiento positivo, Carol es una convencida de que “todos los seres humanos están destinados a hacer grandes cosas. La plenitud se puede alcanzar de distintas formas. Yo siempre creí en mis capacidades y me propuse aprovechar todas las oportunidades que se me dieron. Además, tenía una voz interior que siempre me decía que lo iba a lograr, pero lejos de aquí. En Chile, por ser mujer, pobre e indígena nunca tuve las posibilidades que me dio Australia”.

Centro de Innovación Digital Latinoamericano.

En Chile, ha trabajado en diversas universidades y asesoró al Ministerio de Salud. Fue la primera decana de la Facultad de Ciencias de la Salud en la Universidad Católica de Temuco, donde hace dos años instaló el Centro de Innovación Digital Latinoamericano, que busca impactar a todo el continente. “La clave de nuestro desarrollo está en el liderazgo de las mujeres en tecnología. Las embajadoras comunitarias son como nuestras influencers, ya que recorren las escuelas y juntas de vecinos para instalar entornos digitales, a los que las personas puedan acceder y conectarse en situaciones de crisis”, señala, antes de enumerar las iniciativas e investigaciones del centro que actualmente suma 153 colaboradores con proyectos activos.

Ahora, enfatiza, la pobreza material ya no existe, pero persiste la necesidad de una educación espiritual, no religiosa, sino de respeto, libertades y deberes. “Hay un aumento de la drogadicción, el alcoholismo y la violencia, ¡el ser humano está pidiendo ayuda a gritos!. Necesitamos un cambio conductual y en ese camino la medicina comunitaria que propone la telesalud es indispensable para dar dignidad a las personas. De ahí, el impacto de nuestro trabajo en las comunidades”.

En los últimos años, ganaste gran notoriedad pública, ¿cómo lo vives?

“Cuando uno siembra amor, eso es lo que cosecha. La clave de mi trabajo es la búsqueda de la dignidad del ser humano. Mi mensaje es el reflejo de las necesidades de nuestros tiempos. Con todas las herramientas que he recibido, mi responsabilidad por aportar en el mejoramiento de la salud pública es cada día mayor, porque estoy más capacitada y debo actuar con mayor ética”.

Hoy, no oculta su preocupación frente a la existencia de un mercado negro mundial de datos. “La telesalud necesita de ciertos protocolos y mitigación de riesgos, algo que hoy no existe en Chile. No puede ser que las isapres puedan tener más información que el Ministerio de Salud. Es atingente debatir sobre las implicancias de esas bases de datos, dado que el mayor riesgo que tenemos hoy con la pandemia es el robo de datos médicos sensibles”.

Por Claudia Paz González

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