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Claudia Di Girólamo: La última diva debuta en Netflix

La icónica actriz regresa a la primera línea como la protagonista de la primera serie 100% chilena en aterrizar en Netflix. Se trata de 42 días en la oscuridad, una producción inspirada en el crimen de la contadora Viviana Haeger en Puerto Varas, a mediados de 2010.

Pocas causan el efecto que ella provoca. Quienes han tenido la oportunidad de trabajar junto a ella, ya sea en escena o tras bambalinas, coinciden en que es una diva en el mejor sentido de la palabra. De ahí, el revuelo que ha causado su presencia en la primera serie de ficción de Netflix, 42 días en la oscuridad, una miniserie de seis capítulos inspirada en el crimen de la contadora Viviana Haegger.

Situada a mediados de 2010 en Puerto Montt, el hecho remeció al país, en especial luego de que el cuerpo de la mujer apareciera 42 días después de su desaparición, en el entretecho de su casa. El caso fue abordado en detalle en el libro Usted sabe quién, del periodista Rodrigo Fluxá, quien ejerce como guionista del proyecto junto a Huaiquimilla.

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La serie, producida por Fábula y dirigida por el dúo Gaspar Antillo y Claudia Huaiquimilla, se estrenó ayer en la plataforma de streaming y sigue la carrera a contrarreloj que enfrenta Cecilia (Claudia Di Girólamo) desde el momento en que se entera que su hermana menor ha desaparecido, al mismo tiempo que enfrenta el acoso de la prensa y es testigo de múltiples negligencias de las instituciones policiales y judiciales. La producción cuenta además con Gloria Münchmeyer en el rol de la madre de las protagonistas y con Daniel Alcaíno en el papel del marido de la víctima. También están Pablo Macaya, Amparo Noguera, Néstor Cantillana, Claudio Arredondo y Julia Lubbert.

Pero la presencia de la actriz, considerada una de las más queridas por el público, fue el gran gancho de la campaña previa al estreno de la serie que aborda un caso que dividió a la opinión pública. En entrevista con revista Ya del diario El Mercurio, la protagonista de Iorana, La Fiera, Romané y Pampa Ilusión, entre otras teleseries claves durante el boom que experimentó el género en la década de los noventa, explicó: “Lo que nosotros hicimos no pretende documentar, en ningún caso, la historia tremenda que vivió su familia. No nos basamos en eso para construir nuestros personajes ni las situaciones. En nuestro país tenemos muchos casos, desgraciadamente, de personas desaparecidas y de mujeres puestas en circunstancias muy extremas de abuso y violencia. Ya poner eso en la mesa, para pensar lo que sucede entre las víctimas y con la familia de las víctimas, es muy importante hoy en día”.

A sus 65 años, quien ha sido una de las actrices más galardonadas del país se las ingenia para desarrollar varios proyectos al mismo tiempo. Además de 42 días en la oscuridad, una de sus obsesiones por estos días es la grabación de una versión en formato audio de Hamlet, dirigida por Néstor Cantillana y escrita por Raúl Zurita. Otro desafío que la tiene entusiasmada es un taller de título en la Universidad de Valparaíso y la preparación de la adaptación del clásico Medea, donde abordará los efectos del patriarcado y el machismo en esa época y en la actual. 


Desde sus inicios en la industria de la televisión, sus roles fueron exitosos. Para la crítica, su estilo de interpretación se ha destacado por su versatilidad al construir e interpretar una extensa gama de papeles, para los que usa todos los recursos para crear una caracterización que sorprenda y emocione. Ahí, dicen los entendidos está la clave de un estatus prácticamente único en la escena nacional. Lo otro es un halo de misterio que ella misma alimenta con una seriedad.

Reconocida como una profesional exigente, en la entrevista reconoció que ahora entiende lo que vivieron las generaciones de actrices que la antecedieron. “Yo ya estoy en la tercera edad y veo también cómo en las producciones existe cierto rechazo a tratar estos temas. La medicina y la ciencia apuntan a vivir casi eternamente, y vivir bien. Por un lado, nos obligan a vivir mucho tiempo, pero por otro nos relegan, nos apartan. Me encantaría poder hablar de este tema, con sentido del humor y todo lo que quieras pero produce dolor en muchas personas sentir que uno está siendo relegada en su oficio.  No ocurre, por ejemplo, con los cineastas, que pueden dirigir una película teniendo 100 años. En la literatura, mientras más años de experiencia tenga un escritor, más se valora. Por todo eso me quedo en Chile”, dijo, agregando que “el arte nos ayuda a existir, a entendernos. Nos ayuda a diseñar y contar la historia. Quedan libros, quedan poemas, quedan cuadros. Y quedan las teleseries”, cuestionó.

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