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Definiciones de la nadadora que desafía a la naturaleza

 

La sicóloga chilena que nada por los glaciares, canales y mares más peligrosos del mundo, es una inspiración para quienes se debaten entre seguir sus sueños u observarlos desde lejos. En conversación con Woman Times, Bárbara Hernández, una feminista que brilla en el mundo de los Récords Guinness, compartió sus reflexiones.

PERSEGUIR LOS SUEÑOS. “Siempre quise ser nadadora y estudiar sicología en la Universidad de Chile, haber podido unir esas metas ha sido realmente algo muy lindo. A todos nos da miedo seguir nuestros sueños porque siempre existe un camino más seguro. Seguir las pasiones requiere un riesgo y creerte el cuento. En el año 2014, cuando empecé a trabajar en mi proyecto y a buscar los permisos para nadar en los glaciares, tenía temor. No contaba con recursos y entrenaba cada día a las seis de la mañana antes de ir a trabajar, pero hace tres años decidí abandonar mi trabajo, entrenarme con una profesional y dedicarle ocho horas diarias a mi preparación”.

VENCER PREJUICIOS. “He tenido que enfrentar muchos prejuicios respecto a lo que debería ser una nadadora extrema. Hay muchas personas que piensan que por ser mujer eres débil e incapaz de cumplir metas extremas, antes era habitual, sin embargo lo que no cambia es que te interroguen acerca de tu vida familiar. Existe una obsesión por saber cuándo vas a ser mamá o cuándo te vas a retirar y esos son cuestionamientos que nunca le hacen a los hombres. A ellos jamás les preguntan cómo compatibilizan su vida familiar con el deporte”.

POLÍTICAS DE GÉNERO. “Necesitamos que las políticas de género se extiendan a todos los ámbitos de la sociedad y ser capaces de transformar esos ideales en medidas concretas. Por ejemplo, para ver cómo garantizamos el acceso de las niñas al deporte y terminamos con los micro machismos. Imagínate que eres la primera persona en nadar el Cabo de Hornos y el Lago Chungara, acabas de cumplir un hito a nivel latinoamericano, estuviste nadando durante más de 20 horas y te preguntan por el color del traje de baño. ¿Te imaginas a alguien preguntándole al Tiburón Contreras por una zunga, después de cumplir una prueba? ¡Imposible!”.

LIBERTAD E INSPIRACIÓN. “Nadar me da una sensación de pertenencia y no necesito nada más, es fluir, es una sensación maravillosa de libertad. Quise ser la primera mujer en cruzar el Canal de la Mancha, empecé de la nada, construyendo poco a poco. Ha sido un trabajo incesante el tratar de financiar estos nados que son tan únicos, imposibles y costosos, pero es un riesgo que volvería a elegir mil veces. Con mi equipo siempre buscamos contactarnos con las comunidades locales cuando establecemos un desafío, porque nos interesa tener su aprobación. La cercanía con la gente es fundamental, quiero convertirme en esa nadadora que me hubiera gustado conocer a los 15 años. Nadó en zonas peligrosas y no le temo a la muerte, es parte de las reglas del juego. Lo que sí me atemoriza es desvanecerme y no poder terminar con una prueba”.

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