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Familia (1910): La revista chilena que le permitió a las mujeres de élite de principios de siglo entrar al espacio público

El ingreso de las mujeres al espacio público en Chile se remonta a la segunda mitad del siglo XIX. Dado que en ese período no tenían derechos civiles ni tampoco autonomía económica, la prensa se transformó para ellas en una herramienta central para tomar un lugar en el espacio de las letras y transformarse en figuras importantes del mundo intelectual, el cual hasta ese momento sólo era ocupado por hombres de la élite cultural.

A partir de las últimas décadas del siglo XIX, las mujeres comenzaron a producir y escribir en diversas revistas literarias e ilustradas, las cuales, como bien sostiene la académica chilena Claudia Montero, eran publicaciones culturales dedicadas a diversos temas, entre ellos ensayos de género, comentarios de literatura, artículos sobre moda y estilo de vida. Una de ellas fue la Revista Familia, una edición de la editorial Zig-Zag fundada en 1910, definida como “revista mensual ilustrada dedicada exclusivamente al hogar”. 

Orientada al público femenino, especialmente a las mujeres de la élite económica, en una época en que las iniciativas por la escolarización femenina recién comenzaban, la revista Familia se dedicó a la instrucción cultural de la mujer, sin embargo, insistía en defender el ideal del ángel del hogar propio del siglo XIX, el cual resaltaba por sobre todo el papel de las mujeres en tanto madres, esposas y administradoras del espacio doméstico. La revista incluía diversas secciones, como crítica literaria, artículos científicos, recetas de cocina, comentarios de moda, y temas relacionados al matrimonio, el cuidado del hogar y la maternidad. 

Por otro lado, la revista Familia también tuvo un papel importante en la fundación de diversas organizaciones femeninas, entre ellas el Círculo de Lectura (1915), impulsado por la publicación, y promovido por Amanda Labarca, una de las figuras chilenas del feminismo más importantes del siglo XIX. Este club de lectura estaba dedicado a la educación literaria y cultural de las mujeres de la alta sociedad, reunidas para generar diversas discusiones de índole intelectual, de igual modo el Club de Lectoras de Santiago, instancia enfocada en la instrucción cultural femenina, fundado en 1915 por la intelectual Delia Matte de Izquierdo y que también contó con el patrocinio de la revista.

Familia circuló, en un primer momento, entre los años 1910 y 1928. Después, fue retomada el año 1935 ampliando su círculo de lectores más allá del público femenino y finalizó su circulación en 1940 como «La Revista del hogar y del niño». Si bien la publicación proyectaba que la maternidad era el destino más importante de la mujer y perpetuaba un ideal de feminidad muy cuestionable en la actualidad, su desarrollo por casi 30 años permitió que las mujeres se transformaran en voces autónomas de la prensa y fueran entrando cada vez con más firmeza al espacio público. 


El papel de las revistas ilustradas fue fundamental en el ingreso de las mujeres al mundo de la prensa a finales del siglo XIX. Muchas de éstas fueron fundadas y escritas por mujeres, un hecho que se daba por primera vez en la historia de nuestro país. Revista Famila fue una de ellas y su amplia circulación posibilitó que las mujeres comenzaran a escribir y reflexionar sobre el rol que en aquel momento tenían dentro de la sociedad.

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