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Historia de una gran victoria trans

Graduación del Centro Educativo Fundación Selenna

La historia detrás del proyecto impulsado por dos madres que vivieron junto a sus hijos la llamada “transición”, es una oda al amor, la tenacidad y la búsqueda de un espacio educativo donde los valores tengan un rol protagónico. “Queremos cambiar la educación para todos y todas. Dentro de las aulas tenemos una diversidad increíble y por eso nuestro sistema tiene como eje fundamental la libertad. Le damos gran importancia a la enseñanza del inglés para que los chicos se animen a viajar y conocer el mundo, queremos que sean felices y continuamente busquen ampliar sus horizontes y romper con todos los estereotipos”, dice Ximena Maturana, directora de la Fundación Selenna y coordinadora del Centro Educativo Fundación Selenna, donde el primer año ingresaron sólo seis estudiantes y hoy suman setenta alumnos que nunca faltan a clases.

El objetivo de educar a los estudiantes para alcanzar su realización personal y no lo que históricamente la sociedad le ha impuesto a la comunidad trans, está más que cumplido en este plantel que desde sus inicios llamó la atención de la prensa internacional; donde uno de los aspectos más destacados ha sido la política de puertas abiertas con personas que han vivido el bullying, la discriminación o la falta de empatía.

LA FELICIDAD DE UNA GENERACIÓN DE ESTUDIANTES TRANS

Cuatro años han pasado desde que dos madres decidieron embarcarse en la creación de un proyecto educacional vanguardista donde otras personas como sus hijos pudieran recibir formación académica en un ambiente libre de barreras y discriminación.
Hoy, el colegio diariamente recibe, cada vez más, solicitudes de ingreso.

Por Juan Pablo Arévalo y Claudia Paz González

En diciembre de 2017, la Fundación Selenna, institución que vela por los derechos de jóvenes transgénero, recibió a varios jóvenes que habían renunciado a sus colegios y/o llevaban su proceso educativo de forma aislada luego que en la educación clásica no encontraran un espacio de acogida y comprensión. Así, Ximena Maturana y Evelyn Silva, ambas madres de niñes transexuales, decidieron emprender un proyecto educacional innovador e inclusivo. Sin descanso, tocaron puertas hasta que un año más tarde lograron abrir el Colegio Amaranta, primer establecimiento educacional para jóvenes transexuales de Chile y América Latina. Lo llamaron así en homenaje a la célebre activista de México, reconocida en su país por ser la primera mujer transgénero en ingresar a la universidad.

Con seis alumnos inscritos y un pizarrón, el recinto abrió sus puertas el 6 de abril de 2018 en dos salas de la sede vecinal de la Villa Olímpica de la comuna de Ñuñoa. Reunieron a profesores voluntarios, dado que desde el Estado no reciben ningún tipo de subvención; aunque recientemente obtuvieron ayudas económicas de dos ONG internacionales, una de Estados Unidos y la otra de Suiza.

El año de su apertura, el ciclo académico cerró con 22 alumnos. Hoy el plantel lo componen setenta estudiantes, de los cuales 10 egresarán el 2021. Treinta de los alumnos pertenecen a la comunidad trans, el resto se identifica como cisgénero, es decir, menores cuya identidad de género coincide con el sexo que nacieron. El establecimiento, además acoge a personas que han sufrido bullying, discriminación o que simplemente buscan una manera distinta de educarse.

“Abrir esta escuela fue llenar una necesidad de la que nadie se hacía cargo, ha sido muy gratificante y a la vez difícil trabajar con infancia trans, porque esta sociedad es muy excluyente y no está preparada para abrir las puertas a los transgénero. Existe un adultocentrismo muy fuerte, entonces es súper complejo que una persona comprenda que existe una infancia trans cuando ni siquiera tenemos educación sexual integral clara y el sistema educativo tradicional está muy obsoleto”, dice Ximena Maturana, directora de la Fundación Selenna y coordinadora de la escuela. Para ella, “no existe apertura en torno a las infancias, solo hay discursos desde los roles de género, los colores que vestir o los juguetes que usar. No existe la más mínima voluntad de tenderle la mano a la infancia trans”.

UNA GENERACIÓN EMBLEMÁTICA

Para la directora del Centro Educativo Fundación Selenna, Evelyn Silva, el sello del proyecto enfatiza más allá de lo académico y aborda los aprendizajes emocionales y sociales. “Logramos crear un proyecto educativo diferente que abre las puertas a quienes buscan aprender de otra forma, fuera de este sistema tan cuadrado y competitivo. Entregamos las herramientas académicas, la malla curricular se fija de acuerdo a los estándares que el ministerio exige como exámenes libres, todos los otros aspectos los definimos nosotros. Hay educación cívica, filosofía, arte, inglés, entre otras materias. Además, hacemos talleres de emprendimiento, ahorro, mini pymes y enseñanzas que te sirven para la vida. El hecho de ser trans ya los convierte en agentes políticos, entonces les enseñamos la nueva constitución y las temáticas actuales para que estén bien informados y sean agentes críticos, con opinión y consciencia de su realidad”, explica, Silva.

Quienes se gradúan este año, señala la directora, tomarán diferentes caminos. “Es un grupo que lleva mucho tiempo con nosotros y hay un sentimiento compartido de que es el momento de salir, los hemos preparado muy bien para esta nueva etapa que enfrentarán. No todos están interesados en dar la PDT, lo que es completamente válido. Muchos van a cumplir el sueño de poder someterse a una cirugía que han esperado por mucho tiempo y eso requiere de tiempo para adaptarse a la nueva realidad. Otros tomaron la decisión de asistir al preuniversitario y también hay quienes quieren viajar. Esta es, sin duda, una generación feliz que tiene claridad y grandes habilidades”, dice Maturana.

La profesora de matemáticas y arte, Bernarda Lagos, se emociona al hablar de los estudiantes “Tienen la película muy clara, admiro como piensan y la forma en que se han desarrollado. Tienen mucho criterio, les importa lo que pasa más allá de su entorno; es una generación que va a luchar por sus derechos”.

Lo mismo piensa Macarena Fernández, quien se unió al equipo el año pasado impartiendo talleres de emprendimiento. Aunque debido a la pandemia se reunió contadas veces, en forma presencial, siente que el espíritu del grupo da “luces de un nuevo Chile de gente pionera y valiente. Ha sido un verdadero honor trabajar por el derecho a la educación de estos niños. Coincido plenamente en que la felicidad es lo que define a este grupo”, explica.

UNA MIRADA DESDE LA PSICOLOGÍA

Para la psicóloga clínica Sofía Arévalo, contar con un espacio como el Centro Educativo Fundación Selenna “es muy bueno para los estudiantes”. Asegura que la identidad, que abarca varios aspectos más allá del género o la orientación sexual, “es saber quién soy yo. La educación de hoy es de contenido, pero es la educación emocional la que abre las puertas en la vida. El ser humano es un ser emocional y por eso es muy bueno que existan estas instancias educativas que entregan una visión mucho más integral de la persona”.

Para la psicóloga, “hay una extrema identificación con el cuerpo y también una excesiva genitalización. Somos mucho más que un cuerpo y hay que dar paso a una sociedad más plural y abierta, sin estereotipos ni roles de género, que sólo limitan a las personas y restringen la libertad. En este colegio lo supieron entender y sería muy bueno para la educación en Chile que más instituciones puedan darle una mirada más fresca a la formación de los jóvenes”.

ACADEMIA DEL FUTURO

Uno de los desafíos del Centro Educativo Fundación Selenna fue adecuar las instalaciones para educar de la mejor manera a sus estudiantes. Desde baños para todo género a un sistema de calefacción para invierno y aire acondicionado para verano, se buscó brindar condiciones óptimas para el aprendizaje. En este camino, la cafetería Starbucks ha sido un aliado fundamental, ya que a través de su política de Diversidad, acordó recientemente la entrega de aportes destinados a mejorar significativamente las condiciones de infraestructura. Esta ayuda permitirá levantar una nueva sala de clases, dar mayor comodidad a las instalaciones, continuar con la remodelación de los baños y convertir en sustentables los distintos espacios del recinto. En términos educativos, Starbucks fue más allá y dio un paso revolucionario al crear la Academia del Futuro. Se trata de una plataforma web donde partners (colaboradores) de la empresa entregan sus conocimientos sobre distintos oficios y profesiones, de manera de preparar a los futuros graduados del colegio en áreas donde es posible encontrar la independencia económica.

+ Escríbenos a contacto@womantimes.cl si quieres compartir con nosotros y dar a conocer tu historia.

+Te recomendamos ver el documental “Transhood” de HBO, que muestra la vida de 4 niños transgéneros, en un seguimiento a cinco años cruciales en sus vidas.

Juan Pablo Arevalo y Claudia Paz González

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