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Manahi Pakarati: La rapa nui que llegó a lo más alto de la diplomacia chilena

La primera mujer indígena en llegar a la cima de la Dirección General de Ceremonial y Protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores es una fiel representante de la etnia Rapa Nui. De carácter fuerte, sabe que la posición que hoy ocupa es la cosecha de 25 años de trabajo incesante y no pierde el tiempo en responder las críticas a sus atuendos tradicionales. Y es que desde sus inicios en el servicio exterior, nunca dudó de que su camino era el de la fidelidad absoluta a su identidad ancestral.

DESDE HANGA ROA

Avanza por los pasillos de la Municipalidad de Rapa Nui en dirección al estudio de Radio Manukena, donde en breves minutos dará su primera entrevista en la isla, sonriendo. Con el garbo que caracteriza a las mujeres de su etnia, altiva y de melena interminable, Manahi Pakarati lleva pocas pero intensas horas desde que regresó a la isla para celebrar su cumpleaños número cincuenta. Lejos del continente, la directora general de la Dirección Ceremonial y Protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores vuelve a ser una habitante más del lugar más aislado del planeta. 

Testigo privilegiada de las transformaciones de las últimas décadas, en el transcurso de la conversación se referirá con emoción y orgullo de su niñez. “Cuando yo era pequeña, Rapa Nui era completamente diferente de lo que uno hoy puede observar; éramos unos 1.500 habitantes y nos conocíamos y saludábamos entre todos”, rememora, con un dejo de nostalgia.

“Si uno habla con las personas mayores de cincuenta años puedes darte cuenta inmediatamente que tienen otro concepto de lo que es vivir en comunidad. Esto porque, en gran medida, antes enfrentamos una escasez que las nuevas generaciones no conocen. No había luz, no había agua y eso te hace vivir de una manera muy distinta y valorarlo todo. Uno no puede olvidarse de dónde viene ni de la esencia de lo que es”, reflexiona. 

A pesar de que tiene más de un cuarto de siglo de carrera en el servicio exterior de Chile, el nombre de Manahi Pakarati cobró notoriedad en marzo pasado, cuando el Presidente Gabriel Boric la nombró en uno de los puestos estratégicos de la Cancillería. El día de la transmisión de mando, los medios nacionales e internacionales no dudaron en destacar lo llamativo de su vestuario: un traje de gala Rapa Nui que incluía una corona de plumas, collares y takona (una pintura ancestral) sobre el rostro. No faltaron las críticas, un tema en el que no se detiene y que atribuye fundamentalmente “al profundo desconocimiento” que existe en torno a las tradiciones de los pueblos originarios. 

Entre las principales tareas del equipo que lidera Manahi Pakarati, destaca la organización de todas las ceremonias presidenciales que tienen que ver con autoridades nacionales e internacionales. “Somos el único protocolo de Estado que existe. Estamos encargados de la realización de todas las ceremonias, cenas, almuerzos y actividades del Palacio de la Moneda. También vemos el tema de las visitas internacionales, cuando viene un presidente a Chile, nos toca hacernos cargo de organizar su programa, preocuparnos de su alojamiento, seguridad y transporte. Lo mismo cuando el Mandatario viaja al exterior, hay que revisar minuciosamente todos los detalles de su visita, desde el lugar donde se va a hospedar hasta las reuniones que sostendrá. Es un trabajo muy duro, pero también muy gratificante”, cuenta.

Integrante de una de las familias más tradicionales de Rapa Nui, es licenciada en Bibliotecnología de la Universidad Tecnológica Metropolitana de Chile y máster en Relaciones Internacionales de la Universidad Victoria de Wellington en Nueva Zelanda. En su vasta trayectoria, ha ejercido como cónsul en México y Nueva Zelandia, donde conoció el modelo de convivencia con los maoríes, a quienes se refiere como los “hermanos del Pacífico”. Además, fue diplomática multilateral de la misión chilena ante la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York. “Cuando miro hacia atrás me siento orgullosa de mi carrera y de donde provengo”, afirma con convicción. 

“Nuestra misión hoy es entrenar a las nuevas generaciones de diplomáticos.”

“Mi primer destino fue el consulado de Nueva Zelandia. La gente de la isla lo recuerda porque logramos gestionar muchos intercambios estudiantiles entre los colegios de acá y los maorí. Conseguimos becas para que jóvenes rapa nui pudieran estudiar y que profesoras de la isla participaran en seminarios de lenguas del Pacífico. Además, se pudieron hacer muchos viajes de conjuntos folclóricos y culturales”. 

¿QUÉ SENTISTE CUANDO TE LLAMÓ EL PRESIDENTE PARA COMUNICARTE QUE ASUMÍAS ESTE CARGO? 

Desde que ganó la elección, mis compañeros y colegas ya me comentaban que yo podría ocupar el cargo. Un día, me llamó la canciller Antonia Urrejola para preguntarme si aceptaría el puesto y le respondí inmediatamente que sí, le mandé una pequeña reseña de lo que hacía y me di cuenta que de todos los candidatos era la que tenía más experiencia. Entonces, cuando me llamó el Presidente para darme la noticia no fue tanta sorpresa. Recuerdo que me dijo que no lo hacía por el hecho de que fuera mujer ni porque era de Rapa Nui, sino por mi expertiz, aunque lo otro era un plus.

Además de estar a cargo de las ceremonias oficiales, otro frente de trabajo importante para el equipo que lidera la primera mujer indígena en el cargo, es el Departamento de Acreditación y Liberaciones. “Es como el servicio de registro civil para todos los diplomáticos extranjeros que viven en Chile. Nosotros nos encargamos de entregar las patentes diplomáticas para los autos y los ayudamos a ingresar sus mudanzas sin pagar impuestos. Somos el puente entre ellos y las autoridades nacionales. Por ejemplo, si el embajador de Estados Unidos quiere reunirse con alguna autoridad, nosotros hacemos ese contacto y organizamos la cita. Es muchísimo trabajo, tiene un sinfín de aristas que pocos conocen”, señala. 

De padre rapa nui y madre chilena, tiene dos hijos, Mahia y Aroi, quienes viven en la isla desde la pandemia junto a su esposo, quien optó por dedicarse a las tareas del hogar y apoyarla en su carrera profesional. Desde pequeña, su madre, una profesora normalista que le inculcó el valor del estudio, fue su gran mentora. 

¿TE GUSTARÍA QUE ALGUNA PERSONA DE LA ISLA SIGUIERA TUS PASOS EN LA DIPLOMACIA?

Por supuesto que sí, nuestra misión hoy es entrenar a las nuevas generaciones de diplomáticos. Me gustaría que pronto algún o alguna joven de Rapa Nui pueda superar las pruebas, creo que tenemos mucho que aportar, somos sobrevivientes, por lo que hemos desarrollado un ingenio especial. Es importante abrir las puertas para los que vienen después y creo que estamos avanzando en esa dirección. Hay que tener fe en el futuro, son las nuevas generaciones las que emergen con nuevas ideas. Ahora los niños manejan conocimientos que a nosotros no nos fueron entregados, tales como los efectos de la contaminación o el daño que provoca el consumo de drogas y alcohol. Hoy, las nuevas generaciones tienen más conciencia respecto a temas que antes nadie tomaba en cuenta.

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