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María La Biyux: la marca de diseño y joyería hecha por mujeres en la cárcel

Hace seis años que María José Aguirre llegó por primera vez a un centro penitenciario, en San Joaquín, con la idea de proponer un programa de seis meses de trabajo con las reclusas, con un enfoque terapéutico, de reinserción social y reconstrucción emocional, donde las mujeres privadas de libertad crean joyas tejidas por ellas mismas. Así, además de aprender un oficio y acceder a un trabajo remunerado, reciben terapia para recuperar su confianza y autonomía.   

María La Biyux entrega la materia prima a los Centros Penitenciarios que forman parte de su cadena. Con el programa, unas 40 reclusas han aprendido a trabajar tela y pedrería, con las que fabrican piezas únicas. “Cuando conocí a las chicas fue otra emoción muy bonita, porque fueron los primeros acercamientos y yo era una desconocida para ellas, que les venía a mostrar algo que podía funcionar o no”, señala Aguirre. 

Hay pago de imposiciones -porque firman un contrato laboral luego de postular y ser seleccionadas-, y se les entrega el 20% del valor por pieza realizada. “Nosotras nos encargamos de darles la materia prima, capacitarlas, se paga IVA y realizamos todo lo necesario, como la campaña, packaging e incluso el envío”, dice la emprendedora, que también dispone de los artículos en Falabella, Cornershop, Rappi y realiza envíos internacionales.

“Nos sentimos muy orgullosos de poder ser parte de un mercado tan exigente, a la vanguardia, responsable y consciente, pero a la vez es un gran desafío. Este tipo de instancias son una gran vitrina para mostrar que sí podemos generar modelos de negocios con alto impacto y valor social”, explica. 

Hace tres años, Domestika, la plataforma global de cursos de manualidades, la fichó. Le mandaron un correo diciendo que habían visto lo que hacían y los comparaban con Caralarga, una marca de artesanía mexicana cuyos accesorios se lucen en pasarelas de moda y en portadas de la revista Vogue. Hoy el curso está traducido a varios idiomas y lo han comprado más de 7 mil personas de países como Estados Unidos, España, Francia, Italia y Brasil.

“Hoy nuestros planes apuntan a consolidar nuestro trabajo en España con mujeres de poblaciones vulnerables como es el de la trata, generando una oferta laboral digna, reparatoria y terapéutica a través de nuestras piezas hechas a mano, de excelente manufactura y diseño con alto contenido social, y así conquistar el mercado europeo”, cierra Aguirre.

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