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Marina Ovsyannikova: La periodista rusa que se rebeló contra el Kremlin en pleno noticiero de la televisión pública

Aunque las autoridades rusas hablan de cerca de 300 detenidos en manifestaciones contra la invasión a Ucrania, las ONGs de derechos humanos han asegurado que ya son más de diez mil las personas las que han sido encarceladas. De ahí, la preocupación mundial por el futuro de la periodista de la televisión estatal rusa, Marina Ovsyannikova que el lunes pasado irrumpió en la transmisión en vivo del noticiero más popular del país, con un cartel que llamaba a detener la guerra.

“No a la guerra, paren la guerra, no crean en la propaganda, les están mintiendo» decía la pancarta de la editora de Channel One portaba al momento de ingresar al estudio donde se transmitía Vremya (Tiempo), un programa considerado clave en la comunicación oficialista. El Presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, agradeció su valentía, la que fue celebrada por las asociaciones internacionales de prensa que manifestaron su temor por la vida de la profesional, a quien Francia ya le ofreció asilo político.

En las últimas horas, el diario inglés The Guardian publicó la declaración de una de las colegas de Marina, quien sin revelar su identidad, aseguró: “La ira se ha ido acumulando en ella desde que comenzó la guerra y hace dos días me contó cómo la iba a hacer”. Esto fue confirmado por la misma Mariana que previo al incidente, grabó un video en el que confesó sentirse » avergonzada de haberme permitido que se dijieran tantas mentiras desde la pantalla del televisor. Avergonzada de haber permitido que los rusos se convirtieran en zombis y observadores de este régimen inhumano».

Tras el hecho que fue catalogado de “vandalismo” por el portavoz del Kremlin,Dimitri Peskov; un contingente de agentes policiales llegó a la cadena televisa para detenerla , luego de lo cual permaneció 48 horas recluida en una sala aislada, donde fue sometida a intensos interrogatorios, sin la posibilidad de comunicarse con sus familiares ni contactar a su abogado.

Ayer en un tribunal de Moscú, la periodista fue formalizada por organizar un “evento público no autorizado”, con una multa de 30.000 rublos (cerca de US$280). A la salida del juzgado, reconoció que “fue mi decisión contra la guerra. Tomé esta decisión yo sola porque no me gusta que Rusia hiciera esta invasión. Fue realmente terrible”.

La profesional que nunca antes había manifestado una opinión política ha recibido apoyo desde los cinco continentes. En Rusia, su más férreo defensor ha sido el ex primer ministro ruso Mijaíl Kasyanov. «Fue un acto muy valiente y asombroso que claramente pone en riesgo su seguridad».

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