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Paula Hormazábal: Desafío para las mujeres post pandemia

La pandemia no solo trajo crisis en los sistemas de salud, sino que también reveló la profunda desigualdad que existe entre ambos géneros en el sentido de derechos y deberes en el ámbito laboral, corresponsabilidad en la crianza y cuidado de la familia, así como también la vulneración de las mujeres en términos de la violencia. Sin bien el análisis ha sido amplio con respecto a la falta de equidad, aún falta concretar mejoras que atiendan a estos factores. Todo esto posibilita un retroceso en cualquier avance conseguido en estas materias en las últimas décadas por la lucha que se ha ejercido en función de la reivindicación de los derechos de la mujer.

Factores que se han visto impactados

Si bien debemos considerar que la vida de todos se ha visto fuertemente conmocionada en esta crisis sanitaria, las mujeres han tenido que lidiar con el aumento de la violencia de género y violencia intrafamiliar, en este sentido muchas se vieron obligadas a manejar situaciones de alto riesgo junto a sus agresores, estando en un estado de gran tensión y estrés, lo cual ciertamente ha generado consecuencias en su salud mental y física. Por otra parte, también se vio afectada la salud sexual y reproductiva, ante la imposibilidad de acceder a tratamientos o intervenciones.

Sumado a esto, los periodos de cuarentenas prolongadas (sobre todo en las viviendas pequeñas), que no permitían la adecuada realización de las tareas vinculadas al teletrabajo y la educación online de los hijos, han sido un gatillante de cuadros severos de estrés, depresión y en algunos casos el desarrollo incipiente de cuadros clínicos más complejos en la integralidad de la salud. El Observatorio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indica que el 76% de todas las horas del trabajo de cuidado no remunerado recaen sobre las mujeres: más del triple que los hombres.

Por otra parte, existen mujeres emprendedoras quienessin tener apoyo económico social, han tenido que cerrar o perder definitivamente sus negocios, quedando sin una posibilidad de poder reinventarse en el mediano plazo, lo cual agudiza la problemática social post pandemia.

Las trabajadoras de casa particular también vieron mermadas sus fuentes de trabajo dada la situación de confinamiento o bien porque no podían volver a sus hogares lo cual afecta en su emocionalidad, motivación y las deja en una situación de indefensión. Se ha hablado poco de ellas, pero según datos entregados por la Nueva Encuesta Nacional de Empleo 2020, lamentablemente casi el 60% de las trabajadoras de casa particular son informales.  Por tanto no tienen cotizaciones previsionales quedando casi a la buena voluntad de quienes las contratan.

¿Cómo seguimos?

Urge entonces relevar cada punto de las problemáticas, de modo de tomar acción y materializar mejoras que den más estabilidad a los mecanismos de protección social hacia las mujeres, en este sentido garantizar el acceso a la salud con programas orientados en específico, como por ejemplo salud sexual y reproductiva, salud mental y espacios de comunidades de aprendizaje referente a educación emocional y relaciones, teniendo un énfasis en lo preventivo.

Estimular la integración de más mujeres en ámbitos de decisión en atención y como abordaje concreto a este momento; resulta indispensable.

Finalmente, es fundamental reforzar la sensibilización y visibilización de problemáticas de violencia de género, pudiendo generar mecanismos que regulen y castiguen cualquier forma de violencia, maltrato o discriminación hacia las mujeres en todos los ámbitos. La pandemia no solo nos trajo un quiebre total en nuestra anterior estructura y formas de abordar la vida, sino que también nos invita a repensar el sentido de humanización de nuestra sociedad.

Por Paula Hormazábal

@psicologiademujer

Psicóloga clínica especialista en psicoterapia femenina y temáticas de género

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