Press "Enter" to skip to content

SIMPLEMENTE IRIS

Ícono de la moda y estilo, llegó al siglo de vida convertida en influencer mundial y con las maxi gafas que tanto adora. ”Hay que atreverse a ser uno mismo siempre”, dijo, tras apagar las velas.

Alguien podría decir que el reconocimiento le llegó tarde, pero para Iris Apfel los tiempos fueron perfectos. Eso fue exactamente lo que dijo a los 83 años, cuando el Museo Metropolitano de Nueva York inauguró la exposición “Iris Apfel: rara avis” sobre su vestuario y miles de accesorios. La colección, descubierta casi de casualidad en su departamento de Nueva York, la catapultó a la fama.

Dueña de una extravagancia que no logra perder un ápice de elegancia, Iris Apfel tiene su propio modelo de muñeca Barbie y varios emojis que reproducen sus distintas expresiones faciales. En el mundo virtual, no existe una figura comparable a ella. A sus 100 años, suma millones de seguidores en instagram (@iris.apfel) y cuenta con un exitoso documental en Nextflit, además de cientos de participaciones en los programas más exitosos de Estados Unidos.

Nació en el barrio de Queens en 1921, en el seno de una familia de clase media que siempre alentó su espíritu audaz y estilo provocador. Su amor por la ropa viene desde que comenzó a caminar, dado que su madre tenía una tienda, donde Iris solía perderse desde pequeña, entre los colgadores que sostenían las distintas prendas.

Sus primeros pasos los dio en la revista de moda Women’s Wear Daily. Ahí, se dio cuenta que necesitaba más libertad y dos años después instaló el negocio de diseño de interiores Old World Weavers. Al tiempo, su relación con el comerciante textil Carl Apfel terminó en matrimonio y tuvo más apoyo para expandir sus horizontes.

Durante las administraciones de los presidentes Truman, Eisenhower, Keneddy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan y Clinton; se encargó de la decoración de la Casa Blanca recibiendo elogios desde todos los frentes; pero la verdadera notoriedad llegó a los  ochenta años y de la mano de las redes sociales. ”Soy una mujer sencilla, que derrocha simpatía y optimismo”, ha dicho cuando le piden la receta de su jovialidad.

Las marcas vieron su potencial y en 2019, firmó un contrato como modelo con la agencia IMG. Desde entonces, se convirtió en el rostro preferido de importantes marcas como Citroen que la seleccionó para ser el rostro del primer auto diseñado en concepto femenino.

”Hay que atreverse a ser uno mismo siempre”, dijo, tras agradecer los saludos de cumpleaños de sus seguidores que celebran cada uno de sus looks. “Para verse bien hay que sentirse bien y para que eso ocurra, uno tiene que fluir con su esencia. No hay más secretos”.

Claudia Paz González

Deja un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.